Parece que fue ayer el ultimo día del curso en
que te tuvimos. En mi caso sólo me diste clase un año, pero te aseguro que fue
el año que más aprendí en mi vida de lengua y literatura, y yo creo que has
sido la única profesora que me ha obligado a estudiar tanto. Pero si eso
ocurrió fue porque eres de los pocos profesores que me han animado para seguir
y me han dado razones para ello...
Conchi, eres y serás única, nunca se me olvidará todo lo que nos reíamos cuando
nos preguntabas los objetivos y hacías posturitas y gestos para darnos pistas
sobre los poemas, o los consejos de la vida que nos dabas y que tanto nos
hacían pensar....
No te mereces esto, pero como tú nos hubieras dicho: "Lo más importante es
que nunca olvidéis lo que fui con vosotros y que nunca muera dentro de vuestros
corazones, porque así es como realmente se mantiene viva una persona " y
ten claro que lo haremos.
Descansa en paz, que es lo mínimo que te mereces Conchi. Te queremos.
"Site" con la intención de difundir el conocimiento de la lengua inglesa y de la literatura escrita en inglés.
martes, 15 de mayo de 2012
Alba Juárez ...sobre Conchi.
Han pasado tres días desde que tuve que decirte adiós a ti, a una de las
personas más maravillosas que he conocido. A día de hoy, 13 de mayo del 2012,
sigo sin poder creerme que ya no estés con nosotros y me costará asimilarlo,
porque para mí, siempre estarás viva.
Recuerdo lo que sentí cuando llegué y decidí entrar en aquella sala en la que tú estabas, aunque no pudiese verte. Me estremecí, sentí tristeza, rabia, impotencia, pero vi tu foto y no pude evitar sonreír. ¡Qué guapa estabas! Y, cómo no, con esa sonrisa en la cara que tanto te caracterizaba. Esa sonrisa que nos contagiaba a todos, que daba gusto mirarte porque transmitías alegría, felicidad, amor por la vida, como tú tenías… Me vinieron a la mente un montón de recuerdos, como el día en que Gonzalo, Isabel y yo nos escapamos de clase de francés y nos colamos en tu clase para celebrar tu cumpleaños. También, recordé los momentos contigo en clase, cuando recitabas los poemas con tanto entusiasmo, con tantas ganas de que nosotros aprendiéramos y el empeño que le ponías. Creo que no he visto a una persona tan entregada a su trabajo como lo estabas tú. Sólo con mirarte, veíamos que te gustaba dar clase y que disfrutabas mucho con nosotros.
Además, siempre estabas ahí, al pie del cañón, apoyándonos siempre que teníamos algún problema y nos ayudabas a solucionarlo, algo que siempre te vamos a agradecer toda la vida.
Pensé en la suerte que he tenido yo, al igual que el resto de mis compañeros, en conocerte y haber podido disfrutar de una profesora tan buena como tú, que conseguías que todos estuviéramos atentos en clase (cosa que pocos han conseguido) gracias a tus gestos, tu emoción al dar la asignatura, los gritos que soltabas de vez en cuando por si alguien se dormía a primera hora de la mañana… por todo. No sé ni cómo me dio tiempo a pensar tanto en tan poco tiempo, pero si lo hice es porque eres alguien importante, que me ha marcado, con la que he vivido momentos tan buenos y divertidos de los que dudo mucho que me olvide.
Siempre dicen que se van las mejores personas y que sólo mueren cuando se las olvida, por eso, anteriormente, he dicho que para mí siempre estarás viva, porque nunca te voy a olvidar. No paro de preguntarme por qué la vida ha sido tan injusta y ha tenido que poner fin a tu vida, la vida de una persona joven, alegre, buena, divertida, tan llena de vida, tan… tan tú, Conchi.
En mi mente, cada dos por tres, aparece la cara de todos los que asistieron a despedirse, la tristeza que sentimos al pensar que ya no íbamos a verte más y lo querida que eras. Fue un día gris para todos nosotros, por mucho que hiciese un sol espléndido, porque te fuiste y, desgraciadamente, ya no hay marcha atrás, ya no puedes volver. No te vamos a olvidar, Conchi, estarás dentro de nuestros corazones y te recordaremos con una gran sonrisa, como la que tú siempre tenías en la cara. Te queremos.
Recuerdo lo que sentí cuando llegué y decidí entrar en aquella sala en la que tú estabas, aunque no pudiese verte. Me estremecí, sentí tristeza, rabia, impotencia, pero vi tu foto y no pude evitar sonreír. ¡Qué guapa estabas! Y, cómo no, con esa sonrisa en la cara que tanto te caracterizaba. Esa sonrisa que nos contagiaba a todos, que daba gusto mirarte porque transmitías alegría, felicidad, amor por la vida, como tú tenías… Me vinieron a la mente un montón de recuerdos, como el día en que Gonzalo, Isabel y yo nos escapamos de clase de francés y nos colamos en tu clase para celebrar tu cumpleaños. También, recordé los momentos contigo en clase, cuando recitabas los poemas con tanto entusiasmo, con tantas ganas de que nosotros aprendiéramos y el empeño que le ponías. Creo que no he visto a una persona tan entregada a su trabajo como lo estabas tú. Sólo con mirarte, veíamos que te gustaba dar clase y que disfrutabas mucho con nosotros.
Además, siempre estabas ahí, al pie del cañón, apoyándonos siempre que teníamos algún problema y nos ayudabas a solucionarlo, algo que siempre te vamos a agradecer toda la vida.
Pensé en la suerte que he tenido yo, al igual que el resto de mis compañeros, en conocerte y haber podido disfrutar de una profesora tan buena como tú, que conseguías que todos estuviéramos atentos en clase (cosa que pocos han conseguido) gracias a tus gestos, tu emoción al dar la asignatura, los gritos que soltabas de vez en cuando por si alguien se dormía a primera hora de la mañana… por todo. No sé ni cómo me dio tiempo a pensar tanto en tan poco tiempo, pero si lo hice es porque eres alguien importante, que me ha marcado, con la que he vivido momentos tan buenos y divertidos de los que dudo mucho que me olvide.
Siempre dicen que se van las mejores personas y que sólo mueren cuando se las olvida, por eso, anteriormente, he dicho que para mí siempre estarás viva, porque nunca te voy a olvidar. No paro de preguntarme por qué la vida ha sido tan injusta y ha tenido que poner fin a tu vida, la vida de una persona joven, alegre, buena, divertida, tan llena de vida, tan… tan tú, Conchi.
En mi mente, cada dos por tres, aparece la cara de todos los que asistieron a despedirse, la tristeza que sentimos al pensar que ya no íbamos a verte más y lo querida que eras. Fue un día gris para todos nosotros, por mucho que hiciese un sol espléndido, porque te fuiste y, desgraciadamente, ya no hay marcha atrás, ya no puedes volver. No te vamos a olvidar, Conchi, estarás dentro de nuestros corazones y te recordaremos con una gran sonrisa, como la que tú siempre tenías en la cara. Te queremos.
Rubén Granados...sobre Conchi.
estábamos en la tercera evaluación de 4º de la
E.S.O. Yo ya había dicho mis objetivos y sólo me quedaba el examen de frases de
análisis sintáctico. Dicho examen me salió rematadamente mal; yo lo sabía y a última hora del Viernes,
Conchi se pasó para corregirlos con nosotros. Llegó mi hora y de 10 frases
necesitaba tener 3 bien para aprobar, cuando de repente me llamó para ir a la
mesa. Quedaban 2 frases por corregir y solo llevaba una bien. Conchi me miraba
mordiéndose el labio con cara de agobio; yo me temía lo peor...Cuando la vi que
sin mirar mis dos últimas frases me las puso como bien y así aprobé la
evaluación, me abracé a ella dándole dos besos a lo que ella me respondió...”¡al
sitio monstruo,que eres un monstruo!”
Brenda Sánchez...sobre Conchi.
Conchi, además de ser una magnífica profesora era una maravillosa persona.
Nunca olvidaré sus famosos “objetivos”, con los que nos obligaba a estudiar día
a día, así como los belenes que montábamos con ella en Navidad. Tampoco
olvidaré el tablón situado justo detrás de la mesa del profesor que llenaba con
todas nuestras fotos de cuando éramos peques, y que ella tanto miraba con una
sonrisa en la cara, diciéndonos: “¡Pero chicos, cómo habéis cambiado! Eso sí,
igual de guapos que siempre”. El interés y la ilusión que ponía en sus clases
era capaz de transmitirlo hasta a la persona más perezosa para estudiar.
Gracias a Conchi entendí la sintaxis que tanto costó a mis compañeros (aun en
bachiller seguí usando sus esquemas de 4º) y prácticamente todo lo que sé de
Lengua es gracias a ella. Estudios aparte, también me enseñó muchísimo como
persona. Incapaz de enfadarse, nunca con una mala cara y siempre feliz, así era
ella. Cada vez que pasabas por su lado en el pasillo nos regalaba una de sus
mejores sonrisas, y en clase siempre te soltaba algún piropo como “¡qué bonita
eres!” o “tus padres deben de estar orgullosos de ti”. Todo ese tipo de
detalles hacían de Conchi una persona especial, y hacen que cada vez que la
recordemos se nos escape una gran sonrisa. Siempre estuvo a nuestro lado
apoyándonos tanto en los buenos como en los malos momentos y dándonos lo mejor
de ella cada día. Conchi Lago es la persona más buena y especial que he
conocido nunca, y ha dejado en todos nosotros una gran huella imposible de
borrar. Todo lo que soy te lo debo a ti, tú siempre creíste en mí. Siempre
estarás en mi corazón y nunca, nunca te olvidaremos.
Antonio Sánchez...sobre Conchi.
Recuerdo aquellos días en los que subía a nuestro aula antes de la última
hora de clase. Ahí estabas tú, leyendo como siempre el periódico y al verme por
la puerta tu saludo era una enorme sonrisa. Siempre recordaré tus cariñosas
regañinas diciéndonos: “¡Calla ya, pesado!, ¡Uy que pesado!, ¡Miralo!” Pero
también me quedo con tu enorme profesionalidad. Más de uno hemos aprendido
contigo a apreciar nuestra lengua y su historia, todo ello gracias a ti.
También te debo agradecer los momentos difíciles en lo que me has apoyado, a darme cuenta del esfuerzo que tenía que hacer y ayudarme a seguir estudiando donde siempre lo quise hacer. Te lo debo a ti.
Cuando pienso que te has ido, me cuesta creerlo todavía ya que una persona llena de vitalidad, alegría y fuerza como tú no se lo merece. La vida es muy injusta, pero Dios lo ha querido así, quizá haya que encontrarle el sentido de que en la vida tienes que dar todo lo mejor de ti porque nunca sabes qué día te puedes ir.
Por todas las cosas que he aprendido y sigo aprendiendo de ti, ¡¡¡gracias!!! Siempre estarás con nosotros, en el corazón.
También te debo agradecer los momentos difíciles en lo que me has apoyado, a darme cuenta del esfuerzo que tenía que hacer y ayudarme a seguir estudiando donde siempre lo quise hacer. Te lo debo a ti.
Cuando pienso que te has ido, me cuesta creerlo todavía ya que una persona llena de vitalidad, alegría y fuerza como tú no se lo merece. La vida es muy injusta, pero Dios lo ha querido así, quizá haya que encontrarle el sentido de que en la vida tienes que dar todo lo mejor de ti porque nunca sabes qué día te puedes ir.
Por todas las cosas que he aprendido y sigo aprendiendo de ti, ¡¡¡gracias!!! Siempre estarás con nosotros, en el corazón.
José Ignacio del Río y Verónica...sobre Conchi.
José Ignacio del Río: hubo
una vez que estábamos en clase y le dijimos a Conchi: “Conchi, tú molas!”. Y
ella nos respondió: “Pues si yo molo y vosotros moláis, lo nuestro es ¡UN
MOLAMIENTO AL CUADRADO!” Es algo que nos hizo reír a todos los de clase y un
momento fantástico. Y otra que siempre me hacía reír: al empezar el curso
siempre nos tirábamos 1 clase ayudándola a aprenderse nuestros nombres
Verónica: Conchi, son tantos los recuerdos que
tengo de ella que no sé cómo empezar, aunque lo que nunca se me olvidará es el
entusiasmo que le ponía cuando recitaba alguna poesía; o cuando nos decía que
nunca nos rindiésemos con nada, que el esfuerzo siempre tiene su recompensa.
Era una magnífica persona y una gran profesora, y por eso siempre permanecerá
en nuestros corazones. Descanse en paz.
Adrián Almagro...sobre Conchi
Qué injusto es ver que se van los
más justos. Me pregunto por qué las personas más buenas son la que antes se
van. Indiscutible que a todos nos tiene que llegar la hora, mas no llego a
comprender el por qué del sufrimiento que tuviste que soportar. Eras una
persona amable, que emanabas cariño a sabiendas que a veces no lo recibirías,
pero te daba igual, no podías evitarlo, era tu forma de ser.
Me
enorgullece enormemente haber podido ser tu pupilo durante dos años, pero lo
que me complace más aún es poder haber sido tu amigo, porque gente como tú hay
muy poca. Siempre dispuesta a ayudar a quien lo necesitara, sin borrar tu
acogedora sonrisa de la cara. Sabías como tratar con todo el mundo, y nos
ganamos tu confianza a través del cariño que nos dabas, lo que te convierte en
admirable para todos nosotros. Es más, mi admiración hacia ti creció cuando te
entregué uno de mis poemas y vi en tus pupilas mientras la leías, admiración
hacia mí. Eso te hace grande, inmortal. Y ha quedado visto lo que se te
quiere, sé que tú me entiendes, porque sembraste cariño y recogiste el doble.
Para ti
Conchi, siempre con nosotros.
Juanjo, Moisés Agüero y Ángel García...sobre Conchi.
Juanjo:
Te recordaremos como eras: una profesora honesta y buena. Conchi, siempre
estarás en nuestros corazones.
Moisés
Agüero: Me acuerdo de un momento que pase con ella en 3º
E.S.O. Estaba preguntando quien quería leer su poesía para lo del concurso y me
ofrecí. Nada más acabar de leerla se rio y me dio un abrazo, porque le había
encantado... Es el recuerdo más bonito que tengo de esta esplendida mujer :')
Ángel García: Conchi
siempre fue como una segunda madre para todos. Me acuerdo de que entraba en clase
sonriente rapidísimo para no perder tiempo de clase, pero si veía que alguien
estaba con la cara larga, no le importaba perder el tiempo que fuera necesario
para atenderle e intentar ayudarle y darle un abrazo muy fuerte.
Yo eso lo valoraba mucho y era muy reconfortante. Siempre dije que Conchi era de las mejores personas que he tenido el honor de conocer; además ella fue quien me animó a escribir y siempre se lo agradeceré.
Yo eso lo valoraba mucho y era muy reconfortante. Siempre dije que Conchi era de las mejores personas que he tenido el honor de conocer; además ella fue quien me animó a escribir y siempre se lo agradeceré.
Homenaje a Conchi...
Hola a todos,
escribo estas líneas con gran pesar ante la pérdida de una de las mejores personas que hayamos podido conocer y que, con toda seguridad, conoceremos a lo largo de nuestras vidas. Como ya sabéis estoy hablando de Conchi Lago, Conchi para todos. No sólo se ha ido una de las mejores profesoras del colegio que amaba con pasión no sólo la lengua, la literatura, el arte...sino impartir clases a sus alumnos y ayudarles con cualquier problema que pudieran tener. Pero Conchi era mucho más. Era una gran persona que se desvivía por sus amigos, por sus compañeros, por sus alumnos. Siempre nos hacía sentir especiales; siiempre tenía una sonrisa en su cara; siempre estaba dispuesta a ayudar a cualquier persona que necesitara consejo; siempre tenía una palabra de aliento y una señal de complicidad para hacerte sentirte valorado y a gusto. Se nos ha ido Conchi, una persona a la que nunca podremos olvidar. Su impronta, su vitalidad, su pasión nos quedarán por siempre grabadas en nuestros corazones. A continuación, veréis recogidos los sentimientos de sus chicos hacia ella. No sólo encontraréis alumnos de este año, sino antíguos alumnos a los que Conchi nunca olvidó y que nunca podrán olvidarla. Sirvan estos pensamientos a forma de homenaje para mantenerla siempre viva y para que su espíritu nos permee con su bondad y vitalidad. Un beso, Conchi. Nunca te olvidaremos.
David Leal.
escribo estas líneas con gran pesar ante la pérdida de una de las mejores personas que hayamos podido conocer y que, con toda seguridad, conoceremos a lo largo de nuestras vidas. Como ya sabéis estoy hablando de Conchi Lago, Conchi para todos. No sólo se ha ido una de las mejores profesoras del colegio que amaba con pasión no sólo la lengua, la literatura, el arte...sino impartir clases a sus alumnos y ayudarles con cualquier problema que pudieran tener. Pero Conchi era mucho más. Era una gran persona que se desvivía por sus amigos, por sus compañeros, por sus alumnos. Siempre nos hacía sentir especiales; siiempre tenía una sonrisa en su cara; siempre estaba dispuesta a ayudar a cualquier persona que necesitara consejo; siempre tenía una palabra de aliento y una señal de complicidad para hacerte sentirte valorado y a gusto. Se nos ha ido Conchi, una persona a la que nunca podremos olvidar. Su impronta, su vitalidad, su pasión nos quedarán por siempre grabadas en nuestros corazones. A continuación, veréis recogidos los sentimientos de sus chicos hacia ella. No sólo encontraréis alumnos de este año, sino antíguos alumnos a los que Conchi nunca olvidó y que nunca podrán olvidarla. Sirvan estos pensamientos a forma de homenaje para mantenerla siempre viva y para que su espíritu nos permee con su bondad y vitalidad. Un beso, Conchi. Nunca te olvidaremos.
David Leal.
lunes, 5 de abril de 2010
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